Fernando Valdivia Gómez (*)

En 1961 Pansitinma, un niño amahuaca de diez años, contemplaba fascinado como unos “gringos” le apuntaban con un aparato que tenía ojo de vidrio, cuerpo de metal y sonaba “trrr”. Pasarían varios años para comprender que eso era una cámara de cine y que se había convertido en protagonista de la película Amahuaca, A Tropical Forest Society In Southeastern Peru (Amahuaca, una sociedad tropical del sureste del Perú) realizada por Gertrude Dole. Casi 60 años después, Pansitinma llamado ahora Roberto Andrades, no imaginó que en 2017 se convertiría en cineasta.

 

A finales de los años 90 conversaba con el pintor bora Víctor Churay quien me dijo: “estamos cansados que vengan periodistas, investigadores, filmadores a escribir, tomar fotos y filmarnos diciendo lo que les da la gana, eso debe terminar, nadie mejor que un amazónico para narrar los sucesos amazónicos”, esta frase se convirtió en una premisa de trabajo y dio origen a la Escuela de Cine Amazónico (ECA), dirigida por Fernando Valdivia e integrada por Carlos Marín, Katty Quío y Tania Medina, quienes hicieron realidad lo dicho por Churay y capacitan una nueva generación de realizadores audiovisuales para que sean capaces de filmar y difundir historias con una visión amazónica. Esta iniciativa ya ha formado a cerca de 150 cineastas y ha sido reconocida por el Ministerio de Cultura del Perú que le ha otorgado en 2015 y 2016 los premios a Gestión Cultural en Cinematografía, posibilitando talleres itinerantes en regiones como Ucayali, Madre de Dios y Loreto.

Con ese aval y aprovechando una expedición para realizar un documental sobre el pueblo amahuaca del río Inuya, Valdivia acompañado de los antropólogos Christopher Hewlett, Luisa Wagenschwanz y el realizador Alex Giraldo, se propusieron capacitar a jóvenes amahuaca para que hagan su propia película, teniendo en cuenta además que traían consigo la película filmada en 1961 recientemente hallada en los archivos del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Regresar películas antiguas a sus protagonistas es parte de la actividad de este equipo de profesionales y da pie a varias preguntas: ¿cuánto cambiaron los amahuacas de hoy?, ¿qué película resultaría si los propios amahuaca se filman? Esto fue posible también gracias al auspicio de la Fundación Wenner Gren y la Federación Indígena del Alto Río Inuya y Mapuya.

 

La última semana de enero, el flamante Centro Cultural Amahuaca de la comunidad Nuevo San Martín, albergó a 17 participantes muy diversos: niños, jóvenes que esperan ansiosos un colegio secundario, adultos líderes y algunos ancianos enamorados de las películas que se proyectaban cada noche.

 

Los talleres audiovisuales en zonas rurales son muy valorados, sobre todo cuando se convierten en un espacio de diálogo intergeneracional. Niñas de 10 años como Zuly y Rosita fueron las más entusiastas, y el “jefe” Pantisinma asumió su rol convocando a la hora puntual y manteniendo el orden en cada instante. El primer día hicieron la lista de escenas de la primera película amahuaca. Los amahuaca se fueron transformando en camarógrafos, sonidistas, luminotécnicos y en personajes de una película que una vez editada duró 27 minutos, totalmente en lengua amahuaca y que fue presentada a la población que había sido convocada a una gran asamblea.

¿Esto lo hemos hecho nosotros? era la frase escuchada luego de la proyección, los participantes estaban entusiasmados porque fueron capaces de hacer algo nuevo y les permitió demostrar su potencial ante la frustración de no poder estudiar su secundaria por la falta de una escuela.

 

El participar del taller fortaleció la autoestima de los participantes y ha dejado un documento visual que es una memoria histórica de valor singular: fue producido en medio de la selva por un pueblo del cual los peruanos no conocen mucho, fue realizada para visibilizar lo invisible.

 

¿Qué es lo que sigue para estos nuevos realizadores audiovisuales de la Amazonía?, en principio se subtitula la película al castellano para ponerla en “Youtube”, además preparan el guión de una película con actores locales que será filmada entre julio y agosto; también han asumido con sumo empeño los trámites para contar con una escuela secundaria porque valoran su potencial. Pansitinma, a sus casi 70 años, ha sido co-director de una película hecha con sus paisanos, ha demostrado su liderazgo, está orgulloso que a pesar de las duras condiciones de la selva hizo trabajar a todos y no se rompió ni perdió la más pequeña pieza del equipo de filmación. Si ya lo hicieron una vez ¿por qué no hacerlo de nuevo?

 

(*) Director de la Escuela de Cine Amazónico

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