Fernando Valdivia Gómez (*)

 

“Soy un etnólogo de profesión, soy un  fotógrafo en el corazon”, asi se definía Harry Tschopik Jr., antropólogo nacido en 1915 en Nueva Orleans, USA, que en 1953 recorrió gran parte de la actual región de Ucayali montado en el bote “Princesa del Amazonas” y acompañado de su guia, Don Raúl de los Rios. La razón de este viaje: filmar la película MEN OF THE MONTAÑA para llevar a la gran pantalla el sueño de retratar pueblos originarios ashaninka, shipibo, conibo y kukama. Es que Tschopik afirmaba que hasta ese momento los temas  e investigaciones científicas solo eran accesibles a una minoría, proponía hacerla más amena, más comprensible y con el cine  plasmó algo que empezó a llamarse “divulgacionismo”, estilo un tanto menospreciado por la elite académica, pero que marcó tendencia por décadas en el mundo del documental televisivo.

 

Gracias al apoyo del Museo Americano de Historia Natural de New York pudo financiar el viaje de 8 meses, iniciando en la selva central y bajando por el Ucayali, deteniéndose en diversas localidades, algunas de las cuales ya no existen debido al cambio de curso del rio. Eventos como el Ani Xeati, la “fiesta de fiestas” de los shipibo, la deformación de cráneos, diversas técnicas textiles y de elaboración de cerámica, fueron retratadas por Tschopik; parte de estos eventos mas bien simulados para las cámaras y así facilitar el trabajo itinerante del antropólogo-cineasta. El resultado fueron 4500 pies de película a color filmadas y 50 de cintas de audio grabadas.

 

Ya de regreso en USA, presentó algo de lo filmado en canales de TV como la CBS donde era comun su presencia, pero un ataque al corazón impidió terminar la película; con solo 41 años dejó trunco MEN OF THE MONTAÑA y el material se almacenó y olvidó en los archivos del Museo que lo financió.

 

En los primeros años del nuevo milenio, las pesquisas de investigadores del FIELD MUSEUM de Chicago dieron con esas imágenes y las retornaron al Perú para compartirlas con los pueblos protagonistas. Como co-director de este emprendimiento nos lanzamos a proyectar a las cuenca del Caco, al medio Ucayali y en las comunidades del Pisqui. No encontramos a ninguno de los personajes filmados, pero si a sus parientes, que se emocionaron gratamente de tener en la pantalla a gente ya fallecida y nos dieron luces sobre dónde se filmó y algunas circunstancias del viaje -como las extravagancias de Tschopik- que aún se guardan en la memoria.

 

Esta película, quizás la más antigua filmada en Ucayali, la pueden ver en you tube, se llama SHIPIBO, LA PELICULA DE NUESTRA MEMORIA y es otro de los tesoros visuales del Perú, un testimonio vivo de la importancia del cine en la preservación de la memoria colectiva de nuestra nación.

 

(*) Director de la Escuela de Cine Amazónico

Comentarios