El pasado martes 9 de mayo Pucallpa Interactiva y Diario Ímpetu presentaron la que fue la última nota que se le hiciera en vida a José Wilindoro Cacique Flores, mítica voz de Juaneco y su Combo que hizo bailar a todo un país al ritmo de la selva, que posicionó con su voz, su carisma y su espontaneidad a la cumbia amazónica.

Wilindoro partió a mejor vida a las 4:15 de la mañana de ayer en lo que sus familiares describieron como una partida bastante tranquila. Un paro cardiaco acabó con la vida del intérprete de ‘Mujer Hilandera’, ‘Vacilando con Ayahuasca’ o ‘Un Shipibo en España’. Un paro cardíaco juntó, luego de 40 años, a toda la banda para interpretar en los cielos sus melodías.

Los últimos días del Cacique de la cumbia amazónica fueron bastante humildes, con lo justo (y a veces menos) para vivir, ya que un voraz cáncer de páncreas avanzaba con raudos pasos, mellando en la salud del cantante hasta dejarlo en un estado que sólo él y su amada Tomasa Romaina Manicuama conocieron en profundidad.

El Gran Cacique, como llamaría Juan Wong Popolizio y Noé ‘El Brujo’ Fachín al álbum de 1972 donde se presentó por primera vez temas como ‘La Sirenita Enamorada’ y ‘Me Robaron Mi Runa Mula’, fue el álbum que lanzó a Juaneco y su Combo a la fama obteniendo un éxito rotundo.

No existe peruano y menos aún, no existe amazónico que no haya movido los pies y la cintura al compás de Juaneco y su Combo. No existe nadie que piense en selva y junio sin escuchar en el fondo de la memoria “¡Vamos a la fiesta de San Juan! ¡Vamos Juaneco!”. Lástima que la burocracia no escuchó este llamado.

El llamado de Tomasa hacía buscando un apoyo para darle calidad de vida a quién entonces era una leyenda viva de la cumbia. El pedido que se logró tramitar a través del despacho del congresista Tubino hacia el Ministerio de Cultura buscando se le otorgue a Wilindoro Cacique una pensión de gracia que jamás llegó. Ministro Del Solar, gracias por su saludo en Facebook; pero, por si acaso, Wilindoro ya no se necesita la pensión, ya falleció.

Quien debería recibir esta pensión es Tomasa, quien los últimos 27 años lo acompañó incondicionalmente y quien hoy debe asumir los gastos del sepelio de una estrella de talla internacional. Una estrella que murió en una cama humilde, en una casa prestada; pero, siempre junto a la mujer que amó.

¿Puede acaso el hombre aspirar a un mejor destino que terminar sus días junto al amor de su vida? En definitiva no; pero, sí quizá y solo quizás si se hubiera trabajado con premura, quizá entonces, Wilindoro habría muerto sabiendo que le dejaba a su amada un lugar y un futuro asegurado para sus años venideros.

El Cacique nunca estuvo solo, sus hijos y amigos siempre ayudaron en la medida de lo posible al ‘padre’, ‘tío’ o simplemente al ‘amigo Wilindoro’. Cuenta su familia que en los últimos días ya no hablaba, al menos dos semanas en las que incluso hablar era doloroso; pero, sin que esto le quitase la sonrisa del rostro.

Wilindoro no está entre nosotros y como Wilindoro no habrá otro igual. Parafraseando a Butters, Cristo hubo uno y solo uno habrá, Lolo hubo uno y solo uno habrá, Wilindoro hubo uno y solo uno habrá y la población y los amigos y todos aquellos que hemos disfrutado a más no poder del arte de Wilindoro junto a Juaneco y su Combo lo sabemos.

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